¿Qué es la trata de personas?
La
discriminación y violencia contra las mujeres es un fenómeno
extendido en nuestro país y en el mundo entero, cuya consecuencia
más dramática, es la muerte de cientos de mujeres
y niñas. La violencia de género, de acuerdo con
diversas expertas y expertos nacionales e internacionales, es
una grave violación a los derechos humanos de las mujeres,
atenta contra su dignidad, autonomía y libertad personal.
La violencia
se manifiesta de diversas maneras y en distintos ámbitos
o contextos; lo cierto es que, independientemente de cualquier
forma en la que la violencia se muestre o el ámbito en
el que ésta ocurra, es un obstáculo para la igualdad,
el desarrollo y el adelanto de los pueblos.
La violencia
contra las mujeres es un problema grave, complejo y que supera,
en muchos sentidos, el ámbito de lo "privado"
o doméstico. Si bien es cierto que los esfuerzos de los
gobiernos se han focalizado en informar y cuestionar la violencia
contra las mujeres, es también cierto que dichos esfuerzos
se han concentrado primordialmente en la violencia familiar o
doméstica, lo que produce grandes vacíos en la atención,
prevención y sanción a esta y otras formas de violencia,
como es el caso de la trata de personas.
La trata
de personas es una de las múltiples formas que adopta la
violencia contra las mujeres quienes, a menudo, son coaccionadas
o forzadas mediante la violencia física, psicológica
o sexual, las amenazas y la intimidación como forma de
sumisión y control por parte de sus explotadores, para
ejercer la prostitución, el turismo sexual, la pornografía
o la maternidad forzada, entre otras.
Dada
la clandestinidad e ilegalidad del fenómeno, por su vínculo
con las redes del crimen organizado internacional, se podría
inferir erróneamente que las mujeres y niñas explotadas
permanecen ocultas o en lugares poco visibles, sin embargo se
ha demostrado que muchas de ellas están en lugares abiertos
como burdeles, salones de masaje, bares, restaurantes, sembradíos
o fábricas y tienen contacto con la sociedad.
De acuerdo
con el Protocolo para prevenir, reprimir y sancionar la trata
de personas, especialmente mujeres y niños, que complementa
la Convención de las Naciones Unidas contra la Delincuencia
Organizada Transnacional, por "trata de personas" se
entenderá la captación, el transporte, el traslado,
la acogida o la recepción de personas, recurriendo a la
amenaza o al uso de la fuerza u otras formas de coacción,
al rapto, al fraude, al engaño, al abuso de poder o de
una situación de vulnerabilidad o a la concesión
o recepción de pagos o beneficios para obtener el consentimiento
de una persona que tenga autoridad sobre otra, con fines de explotación.
Esa explotación incluirá, como mínimo, la
explotación de la prostitución ajena u otras formas
de explotación sexual, los trabajos o servicios forzados,
la esclavitud o las prácticas análogas a la esclavitud,
la servidumbre o la extracción de órganos.
Datos
de la Organización Internacional para las Migraciones(OIM),
revelan que la trata de personas es uno de los tres negocios más
rentables del crimen organizado después del tráfico
de armas y de narcóticos, originando ganancias estimadas
de entre 5 y 7 billones de dólares al año. Asimismo,
la OIM estima que, en el caso de la trata de personas con fines
sexuales, son las mujeres y las niñas las más afectadas
representando el 98% del tota de personas en estas circunstancias,
lo que muestra, sin lugar a dudas, que esta modalidad está
estrechamente ligada a los estereotipos de género que se
materializan en la violencia de género, la discriminación
y la desigualdad histórica que sufren las mujeres por el
simple hecho de serlo, sin olvidar que, la pobreza, la falta de
oportunidades, la carencia de apoyos institucionales y su inserción
mayoritaria en los trabajos "informales" que ya de suyo
están poco protegidos y carentes de cualquier garantía
laboral, son factores que agravan la situación de las mujeres
y las vuelve presas fáciles de las redes del crimen organizado.
La Organización
Internacional del Trabajo (OIT) ha señalado que, del total
estimado de personas sometidas a trabajos forzados como consecuencia
de la trata -2.450,000 personas, aproximadamente-, alrededor de
56% de las víctimas de trata con fines de explotación
económica o laboral son mujeres y niñas y el 44%
restante son hombres y niños.
Por
otra parte, puede pensarse, equivocadamente, que esta problemática
ocurre en países ricos, desarrollados o con economías
sólidas, sin embargo, a pesar de carecer de estadísticas
e información local sobre el tema, organismos internacionales
han documentado que México ocupa el quinto lugar en América
Latina en la trata de personas. Al ser un país de expulsión
y tránsito de hombres y mujeres que buscan cruzar la frontera
primordialmente hacia Estados Unidos, ello se ha convertido en
un campo fértil para el tráfico y trata con fines
de explotación sexual, especialmente niñas, niños
y mujeres de entre 18 y 25 años de edad, con escasos o
nulos ingresos, baja escolaridad, desempleadas y uno o más
dependientes directos.
Otras
investigaciones sobre el fenómeno, han documentado que,
anualmente, cerca de 100,000 mujeres y jóvenes originarias
de países como Brasil, Colombia, República Dominicana,
Perú y México, son forzadas a ejercer la prostitución
en países como Estados Unidos, España, Alemania,
Israel o Japón, país en el que cada año por
lo menos 3,000 mujeres mexicanas, conducidas con engaños
y falsas promesas de empleo, son explotadas como esclavas sexuales.
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